Durante meses, un presunto caso de estafa masiva avanzó en silencio en la región San Martín. Más de una veintena de personas habrían entregado grandes sumas de dinero a Jorge Emilio Manrique Macedo, a cambio de supuestos accesos a órdenes de servicio en distintas UGEL de la región. Los pagos oscilaban entre 12 mil y más de 60 mil soles por persona, sin contratos formales, sin procesos transparentes ni comprobantes que respaldaran las transacciones.
Audios, documentos y registros de depósitos dan cuenta de un esquema que habría sido ejecutado con precisión, aprovechando la confianza y la necesidad de los involucrados. Actualmente, el presunto responsable se encuentra en condición de no habido, con paradero desconocido, mientras que ninguna de las personas afectadas ha presentado denuncia formal ante las autoridades.
El silencio de las víctimas y la falta de acción institucional han permitido que este caso permanezca en la sombra, pese a que los indicios apuntan a una presunta estafa que superaría los tres millones de soles. Lo ocurrido no solo expone la actuación de un individuo, sino la fragilidad de un sistema que permitió que todo avanzara sin control. En un lugar donde nadie habla, el engaño no se oculta: crece.
